Para este sencillo experimento solo necesitamos: agua, un recipiente, una vela, cerillas y un vaso de tubo.
Primero: encendemos la vela y echamos unas gotitas de cera para que se sujete bien.
Segundo: echamos un poco de agua, no demasiada.
Tercero: Colocas el vaso encima de la vela y observa qué pasa.
Al poner el vaso encima de la vela se apaga la llama porque se consume el oxígeno y al disminuir el volumen de aire sube el nivel del agua.
Espero que os guste tanto como a mí.
Adiós, hasta la próxima.
me parece un esperimiento muy chuli.
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